
MÉTODOS DE ENSAYO AUDIOMÉTRICOS
octubre 9, 20251. Concepto de ototoxicidad
Importancia de los ototóxicos en el entorno laboral
En medicina ocupacional, los ototóxicos se entienden como agentes, ya sean de origen químico o fármacos, que tienen la capacidad de dañar el oído interno y/o el nervio auditivo. Este daño puede manifestarse principalmente como hipoacusia neurosensorial, lo que significa una pérdida de la audición relacionada con la afectación de las estructuras nerviosas del oído. Además, es común que se presente tinnitus, es decir, la percepción de zumbidos o sonidos en ausencia de un estímulo externo, y en determinados casos, también se observan alteraciones vestibulares, como mareo o inestabilidad.
Dentro del contexto laboral, resulta especialmente relevante considerar que los agentes ototóxicos pueden potenciar el daño causado por la exposición al ruido. Esto implica que, incluso en situaciones donde los niveles de ruido no serían considerados peligrosos por sí solos, la presencia de ototóxicos puede incrementar el riesgo y la severidad del daño auditivo en los trabajadores.
2. Clasificación clínica-funcional de los ototóxicos
Clasificación clínica-funcional de los ototóxicos
Las sustancias ototóxicas se pueden clasificar en tres grupos principales, de acuerdo con el sitio anatómico o la función que afectan predominantemente dentro del sistema auditivo y vestibular.
• Cocleotóxicos: Este grupo está conformado por agentes que deterioran las estructuras y/o la función de la cóclea, es decir, la parte del oído interno responsable de la audición. La afectación coclear se traduce principalmente en pérdida auditiva neurosensorial, lo que significa que se daña la capacidad de percibir sonidos debido a una alteración en las células sensoriales o las vías nerviosas auditivas. Además, es común que los cocleotóxicos generen tinnitus, es decir, la percepción de zumbidos o ruidos en ausencia de estímulos externos.
• Vestibulotóxicos: Incluye aquellas sustancias que afectan las estructuras y/o la función del órgano vestibular, encargado de regular el equilibrio. Cuando existe daño vestibular, los síntomas más frecuentes son vértigo, sensación de inestabilidad u oscilopsia, es decir, la percepción de movimientos oscilatorios del entorno. Estos efectos impactan directamente la capacidad de la persona para mantener el equilibrio y la orientación espacial. • Neurotóxicos: Este grupo se refiere a agentes que deterioran el sistema neural, lo que incluye tanto los nervios periféricos como el cerebro. Los neurotóxicos pueden contribuir a síntomas auditivos y vestibulares, como los descritos en los grupos anteriores, así como a otras manifestaciones neurológicas más amplias, dependiendo del alcance del daño nervioso.
3. Esquema general de ototoxicidad y agentes ototóxicos

Figura 1. Relación entre ototoxicidad (coclear, vestibular y neural), agentes ototóxicos y daño anatómico-funcional.
hpps://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6486390/
4. Cómo se identifican y determinan los ototóxicos en salud ocupacional
En la práctica, se integran tres componentes:
1. Peligro intrínseco (hazard): Si la sustancia está reconocida como ototóxica y su perfil predominante (coclear, vestibular y/o neural).
2. Exposición real (dosis): Magnitud, duración, frecuencia y picos; vías de exposición (inhalación y/o dérmica) y efectividad de controles.
3. Efecto en la persona (resultado): Síntomas y hallazgos en pruebas que sugieran daño coclear/vestibular/neural.
A continuación, un procedimiento recomendado paso a paso:
• Identificación de candidatos: Revisar inventario de químicos y SDS; considerar mezclas (pinturas, thinners, desengrasantes) y procesos con gases de combustión.
• Confirmación de reconocimiento: Apoyarse en fuentes técnicas (p. ej., NIOSH/OSHA, ACGIH, guías nacionales, revisiones) para clasificar: confirmado, probable, posible o evidencia insuficiente; y definir el perfil predominante (coclear/vestibular/neural) cuando sea posible.
• Caracterización de exposición: Realizar muestreo ambiental (personal/área) y, si aplica, biomonitoreo; documentar tareas críticas, picos, ventilación, temperatura y potencial exposición dérmica.
• Evaluación del cofactor ruido: Medir dosis de ruido (TWA, picos y, si es factible, espectro). Identificar puestos con exposición mixta (ruido + ototóxico), donde el riesgo suele incrementarse.
• Vigilancia de la salud dirigida: Definir línea base y seguimiento con audiometría (y, si hay recursos, altas frecuencias y/o otoemisiones acústicas). Añadir tamizaje vestibular ante vestibulotóxicos y evaluación neurológica dirigida ante neurotóxicos.
• Integración y dictamen: Integrar evidencia: agente, exposición, patrón clínico-audiológico y factores alternos; emitir conclusiones y plan de control.
5. Entregables típicos del médico ocupacional
• Matriz de riesgo por puesto/tarea que incluya: ototóxicos identificados, clase (coclear/vestibular/neural), nivel de exposición y coexistencia con ruido.
• Criterios de inclusión al programa de vigilancia (exposición significativa o exposición mixta).
• Protocolo de vigilancia: pruebas, periodicidad, criterios de cambio y rutas de referencia (audiología/ORL).
• Plan de control jerarquizado: sustitución, ingeniería (extracción local/ventilación), procedimientos, EPP químico y programa de conservación auditiva.
6. Reglas prácticas
• Ante exposición mixta (ruido + solventes u otros ototóxicos), adoptar un enfoque más conservador: mayor control y vigilancia.
• Tinnitus nuevo o cambios tempranos (especialmente en altas frecuencias) ameritan revisión inmediata de exposición y controles, sin esperar deterioro mayor.
• No basar decisiones solo en estar “por debajo del límite”: con exposición mixta, el riesgo puede aumentar incluso cerca de los valores límite.




